¡¡¡Hola a todxs, queridxs amantes de la literatura!!!
¿Qué sería de un gran libro sin un buen inicio? ¿Cómo se podría presentar a un buen personaje principal sin hacer una gran Introducción a su villano?
Eso es lo que vamos a rescatar hoy en este booktag.
Un día, estaba aburrida y scroleando por redes sociales, y me topé con un post que hablaba de mejores frases introductorias de la literatura. Entonces pensé ¿No hay un Booktag que hable de esto?
Resulta que no lo había, pero la IA de Google, me tiró unas cuantas consignas con las que podía armar uno propio. Y pues… acá estamos.
Eso quiere decir que este booktag es autoría de quién escribe y de la IA de Google.
Si quieren hacer el booktag, solo denme el crédito.
Ahora sí, sin más dilación, vamos al TAG.
1. Primer capítulo como promesa: Un libro con el mejor primer capítulo que hayas leído.
“El 16 de agosto de 1968 fue a parar a mis manos un libro escrito por un tal abate Vallet, Le manuscript de Dom Adson de Melk, traduit en français d’après l’édition de Dom J. Mabillon (Aux Presses de l’Abbaye de la Source, Paris, 1842). El libro, que incluía una serie de indicaciones históricas en realidad bastante pobres, afirmaba ser copia fiel de un manuscrito del siglo XIV, encontrado a su vez en el monasterio de Melk por aquel gran estudioso del XVII al que tanto deben los historiadores de la orden benedictina. La erudita trouvaille (para mí, tercera, pues, en el tiempo) me deparó muchos momentos de placer mientras me encontraba en Praga esperando a una persona querida. Seis días después las tropas soviéticas invadían la infortunada ciudad. Azarosamente logré cruzar la frontera austriaca en Linz; de allí me dirigí a Viena donde me reuní con la persona esperada, y juntos remontamos el curso del Danubio.” El nombre de la Rosa, Umberto Eco.
Este es el libro que estoy leyendo al momento de escribir este post. Y la verdad, con este primer capítulo… el libro me atrapó.
2. Primera línea icónica: Un libro que empiece con una frase inolvidable.
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.”
Frase que es inicio a ese imprescindible de la literatura Latinoamericana, Cien años de Soledad (Gabriel García Márquez).
No. No hice la típica elección. Este fue el libro por el que empecé a preparar este booktag.
Y es que la verdad, aunque no es mí libro favorito del Gabo, la verdad sea dicha, esta frase es realmente inolvidable.
3. Inicio desconcertante: Un libro que empiece tan raro que no pudiste dejarlo.
“Un sábado de mayo de 1953, dos años antes de los acontecimientos de Barracas, un muchacho alto y encorvado caminaba por uno de los senderos del parque Lezama.
Se sentó en un banco, cerca de la estatua de Ceres, y permaneció sin hacer nada, abandonado a sus pensamientos. «Como un bote a la deriva en un gran lago aparentemente tranquilo pero agitado por corrientes profundas», pensó Bruno, cuando, después de la muerte de Alejandra, Martín le contó, confusa y fragmentariamente, algunos de los episodios vinculados a aquella relación. Y no sólo lo pensaba sino que lo comprendía ¡y de qué manera!, ya que aquel Martín de diecisiete años le recordaba a su propio antepasado, al remoto Bruno que a veces vislumbraba a través de un territorio neblinoso de treinta años; territorio enriquecido y devastado por el amor, la desilusión y la muerte. Melancólicamente lo imaginaba en aquel viejo parque, con la luz crepuscular devorándose sobre las modestas estatuas, sobre los pensativos leones de bronce, sobre los senderos cubiertos de hojas blandamente muertas.”
Sobre héroes y tumbas, Ernesto Sabato.
Sobre héroes y tumbas es un libro raro, pero este inicio es de lo más destacado en ese ámbito de la novela.
4. Prólogo inolvidable: Un prólogo que te haya gustado más que el resto del libro.
No es exactamente un prólogo, pero si este primer capítulo representa lo mucho que me gustó la primera parte de El conde de Montecristo (A. Dumas). No puedo decir que el resto del libro me gustara, lamentablemente.
“El 24 de febrero de 1815, el vigía de Nuestra Señora de la Guarda anunció que el bergantín El Faraón procedente de Esmirna, Trieste y Nápoles ya estaba a la vista. Como es de esperar en estos casos, salió al instante en su busca un práctico que pasó por delante del castillo de If y subió a bordo del buque entre la isla de Rión y el cabo Mongión. En un segundo, y también como es de esperar en estos casos, la plataforma del castillo de San Juan se cubrió de gente curiosa, ya que en Marsella se le solía dar suma importancia a la llegada de un buque y sobre todo si tenía las características que El Faraón, cuyo casco había salido de los astilleros de la antigua Focia y pertenecía a un naviero de la ciudad.”
5. Introducción de personaje: Un libro donde el protagonista sea presentado de forma memorable.
“El demonio explotó salpicando icor y entrañas.
William Herondale retiró la daga que sujetaba, pero era demasiado tarde. El viscoso ácido de la sangre del demonio ya había comenzado a corroer la brillante hoja. William soltó una maldición y lanzó el arma lejos; esta cayó sobre un sucio charco y comenzó a humear como una cerilla recién apagada. El demonio, claro, había desaparecido; de regreso al infernal mundo, fuera cual fuera, del que había venido, aunque no sin dejar asquerosos restos tras él.
—¡Jem! —llamó Will mientras se volvía—. ¿Dónde estás? ¿Has visto eso? ¡Lo he matado de un golpe! No está nada mal, ¿verdad?
Pero no hubo respuesta a su llamada; solo unos instantes antes, su compañero de cacería se encontraba tras él en aquella calle húmeda y retorcida, guardándole las espaldas, de eso Will estaba seguro; pero en ese momento estaba solo entre las sombras. Frunció el ceño, molesto; era mucho menos divertido alardear sin que Jem estuviera delante para oírle. Miró hacia atrás, hacia donde la calle se estrechaba y formaba un pasaje que acababa a lo lejos, en las aguas negras y jadeantes del Támesis. Al fondo, Will llegaba a ver las oscuras siluetas de los barcos amarrados, un bosque de mástiles como un manzanar deshojado. Ni rastro de Jem por allí; quizá hubiera vuelto a Narrow Street en busca de una mejor iluminación. Will se encogió de hombros y volvió por donde había llegado.” Ángel mecánico (Cazadores de sombras, Los orígenes #1), Cassandra Clare.
Inmediatamente la IA me tiró esta consigna como posible, se me vino a la mente Will Herondale.
En ese primer libro de la que en su momento fue la única trilogía precuela de Cazadores de sombras, llegué a odiar a Will, pero nunca pude dejar de pensar que en ese primer capítulo se evidencia todo lo que había crecido la autora desde Ciudad de Hueso.
6. El gancho perfecto: Un inicio que te obligó a leer de un tirón.
Esta frase es paso a uno de los libros de crecimiento más bellos de la fantasía, en mí no tan humilde opinión.
7. Presentación del mundo: Un libro que te atrapó desde el primer párrafo por su atmósfera.
Esta consigna y la que viene son las que más me costaron encontrar una respuesta
¿Qué significa que un libro te atrape por su atmósfera? ¿La manera de contar? ¿Lo que se está contando?
Hay un libro que combina las dos cosas, bueno en realidad es un autor pero voy a ejemplificarlo con un solo libro: “Caía ceniza del cielo.
Con el ceño fruncido, lord Tresting contempló el rojizo cielo de mediodía mientras sus criados corrían a ofrecerles un parasol a él y a su distinguido invitado. Las lluvias de ceniza no eran extrañas en el Imperio Final, pero Tresting confiaba en ser capaz de evitar que se le mancharan la túnica nueva y el chaleco rojo, los cuales acababan de llegar en barco por el canal desde la mismísima Luthadel. No hacía mucho viento, por suerte: con el parasol debería bastar.” El imperio final (nacidos de la bruma, era 1 #1. Brandon Sanderson).
Es igual que la frase sobre el coronel Aureliano Buendía. Una sola frase y Brandon Sanderson logró rodearte con el mundo de Nacidos de la bruma.
8. La primera línea inolvidable: El libro que tiene el mejor inicio de todos los que has leído.
Sin embargo, cuando me puse a pensar bien ¿Cuál fue ese libro que logró engancharme y que, pasados los años, puedo recordar perfectamente lo que sentí al entrar en esa maravillosa lectura?
Ahí fue cuando apareció en mí mente “El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Privet Drive, estaban orgullosos de decir que eran muy normales, afortunadamente. Eran las últimas personas que se esperaría encontrar relacionadas con algo extraño o misterioso, porque no estaban para tales tonterías.” Y, aunque siempre lo estoy nombrando, quiero pensar que es porque realmente me marcó y soy honesta.
Harry Potter y la piedra filosofal, de JK Rowling fue el libro que me hizo potterhead, aunque mí favorito sea el segundo, la cámara secreta.
9. Inicio engañoso: Un libro que comienza de una forma muy tranquila y luego se vuelve una locura.
Las malas (Camila Sosa Villada) es un libro que contiene realismo mágico, sin embargo comienza así “A los cuatro años, cuando Camila Sosa Villada era todavía Cristian Omar, aprendió a escribir su nombre completo, pero se negaba a hacer pis de parado. Su padre pasó del orgullo a la furia y le ofreció ahí mismo un panorama instantáneo de lo que tendría que enfrentar el resto de su vida: vergüenza, miedo, intolerancia, desprecio e incomprensión, si no se doblegaba al mandato paterno, al mandato cultural. La futura Camila no se doblegó precisamente y comenzaron los castigos, las horas encerrada en su cuarto, el extraordinario proceso que empezó a ocurrir ahí adentro. «Mi papá y mi mamá siempre supieron lo que hacía en ese encierro: escribir y vestirme de mujer. Eso los expulsó de mi mundo y a mí me salvó de su odio: mi romance conmigo misma, mi mujer prohibida».” Y entonces, vos te pensás que va a ser tipo testimonio, pero no. La autora cuenta su pasado, pero también deja volar su imaginación.
10. El prólogo que te rompió el corazón: Un libro cuyo prólogo te hizo llorar o sufrir desde el primer momento.
“—¿Emma? —Julian se inclinó hacia adelante, y todo a su alrededor pareció estallar.
Hubo un repentino destello de luz, y el mundo al otro lado de la ventana se volvió rojo y de un dorado casi blanco, como si el Instituto estuviera ardiendo. Al mismo tiempo, el suelo se sacudió bajo ellos como la cubierta de un barco. Emma resbaló mientras desde abajo se alzaba un grito terrible, un chillido horrible e irreconocible.
[...]
—¡Emma! —gritó Julian, y entonces la puerta se abrió de golpe y los Oscurecidos entraron en tropel en la sala.
Emma oyó a la mujer canosa gritar algo, algo sobre que los nefilim iban a arder, que todos arderían en las hogueras de Edom, que arderían y morirían y serían destruidos.
Julian saltó hacia el Portal arrastrando a Emma de la mano. Después de un aterrorizado vistazo a lo que había a su espalda, esta se dejó llevar. Esquivó una flecha que pasó entre ellos y destrozó una ventana a su derecha. Julian la cogió a toda prisa y la rodeó con los brazos; ella notó cómo lo agarraba de la camisa mientras ambos caían hacia el Portal y se los tragaba la tempestad.” Ciudad del fuego celestial (Cazadores de Sombras TMI #6), Cassandra Clare.
¿Cómo decirles las horas que tardo en leer este inicio, porque las lágrimas no me dejan ver, cada vez que leo este libro?
Es desgarrador, y encima se editó después de princesa mecánica, lo que lo hizo en su momento todavía más doloroso.
Hay libros con finales que te parten el alma, libros que en mitad de la lectura hay un cliffhanger de lpm, pero este… este libro te destruye desde ese inicio.
11. El misterio sin resolver: Un libro cuyo primer capítulo plantea una pregunta tan atrapante que no pudiste dejarlo.
“Caen del cielo como una lluvia al anochecer, sobrevuelan la muralla, hacen piruetas sobre los tejados, revolotean sobre los barrancos y entre las casas. Calles enteras se mecen al ritmo de los destellos blancos sobre los adoquines. «Mensaje urgente para los habitantes de la ciudad —dicen las octavillas—. Salgan de inmediato a campo abierto».
Sube la marea. En lo alto cuelga una luna pequeña, amarilla, creciente. Hacia el este, sobre los tejados de los hoteles que hay frente al mar y en sus jardines traseros, seis unidades de la artillería pesada norteamericana cargan proyectiles incendiarios en la boca de los morteros.” La luz que no puedes ver, Anthony Doer.
Dos seres creciendo durante la guerra más terrible que asoló Europa y gran parte del mundo, unidos por un programa de radio… todo planteado desde un lenguaje cercano y con este inicio, que atrapa, porque querés saber qué va a pasar.
12. El mejor villano presentado: El libro que hace una introducción espectacular y terrorífica de su antagonista al principio.
“«Que no les haya pasado nada —pensó mientras entraba en la cueva—. Por favor, que no les haya pasado nada».
Debería oírse a los niños llorando. Debería oírse el susurro de conversaciones nerviosas y el zumbido de la magia reprimida. En vez de eso, solo se oía el aullido del viento al barrer los desolados picos de las montañas. Las paredes de la cueva eran de hielo blanco, con manchas rojas y marrones donde la sangre las había salpicado. Alastair se quitó las gafas de nieve y las tiró al suelo; siguió avanzando por el corredor, recurriendo a los restos de su poder para no derrumbarse.
[...]
La guerra contra el Enemigo duraba desde hacía ya una década, que a veces daba la impresión de que fuera un siglo. Al principio había parecido imposible: un joven, además un joven de los makaris, planeando conquistar la mismísima muerte. Pero a medida que el Enemigo ganaba poder y su ejército de caotizados crecía, la amenaza se había ido volviendo extrema..., hasta culminar en esa despiadada masacre de los más inofensivos, los más inocentes.
[...] Con el horror retorciéndole el estómago y los dedos como dormidos, Alastair fue avanzando a trompicones entre todo eso... hasta que la vio.
Sarah.
La encontró yaciendo en el fondo de la cueva, contra una empañada pared de hielo. Tenía los ojos abiertos, mirando al vacío. Los iris turbios y las pestañas con minúsculos carámbanos de hielo adheridos a ellas. Alastair se inclinó sobre su rostro y le pasó suavemente los dedos por la fría mejilla.
Tragó aire de golpe y su sollozo cortó el aire.
Pero ¿dónde estaba su hijo? ¿Dónde estaba Callum?
Sarah aferraba una daga con la mano derecha. Había sido de los mejores en modelar el metal invocado desde lo profundo de la tierra. Ella misma había forjado esa daga el año anterior, en el Magisterium.
[...]
Los ojos de Sarah le devolvieron la mirada, vacíos y blanquecinos. Alastair apretó al bebé contra sí y tendió la mano para coger a Semíramis.
Al hacerlo, vio que el hielo junto al puñal estaba extrañamente marcado, como si ella lo hubiera arañado en su agonía. Pero las marcas parecían demasiado intencionadas para que hubiera sido eso. Acercó más el rostro y se dio cuenta de que eran palabras: palabras que su esposa había grabado en el hielo de la cueva con sus últimas fuerzas.
Al leerlas, cada una de ellas fue como un fuerte puñetazo en el estómago.
MATA AL NIÑO” La prueba de Hierro. Libro 1 de magisterium (Cassandra Clare y Holly Black). Aunque es confuso lo que rescaté del inicio, esta no solo es la presentación del libro, lo es también de uno de los mejores villanos de la literatura fantástica juvenil.
13. El principio que odiaste: Un libro al que le costó muchísimo arrancar y casi lo abandonas en los primeros capítulos.
“Seft avanzaba con dificultad por la Gran Llanura cargando a la espalda un cesto de mimbre lleno de sílex para intercambiar. Iba con su padre y sus dos hermanos mayores. Los detestaba a los tres.
La llanura se extendía en todas direcciones hasta el horizonte. La hierba verde del verano estaba salpicada de ranúnculos amarillos y florecillas de trébol rojo que, a lo lejos, se fundían en una bruma anaranjada y verdosa. Grandes manadas de ganado y numerosas ovejas, muchas más de las que era capaz de contar, pastaban contentas. No había ningún camino, pero ellos conocían el trayecto y sabían que tenían tiempo de sobra para llegar antes de que acabara el largo día estival.
El sol caía con fuerza sobre la cabeza de Seft. Casi toda la llanura era plana, aunque también había suaves subidas y bajadas, que no resultaban tan moderadas cuando llevabas una carga pesada a cuestas.
[...]
Cualquier herramienta que tuviera un filo cortante estaba hecha de sílex, desde las hojas de hacha hasta los cuchillos o las puntas de flecha. Todo el mundo necesitaba sílex, así que siempre podían intercambiarlo por otra cosa que quisieran, como comida, ropa o animales. Algunas personas hacían acopio de él porque sabían que no perdía valor y no se deterioraba nunca.”
El círculo de los días, Ken Follett.
Follet es uno de los mejores autores que he leído, pero el inicio de este libro fue… trabajoso.
Justo estaba preparando el examen final de una materia que toca este tema de esa época previa a la escritura (prehistoria General, se llama) y creo que por eso entendí mucho de lo que habla este primer vistazo a esa sociedad que construyó Stonehenge, pero entiendo perfectamente porqué es que muchos abandonaron.
Y, como esto es todo, me despido.
Hasta la próxima reseña.
Chaíto!!

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