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Tres pasos atrás. Reseña del libro de Jash Spina.

Hola a todxs, queridxs amantes de la literatura!!!

Como saben, me sigo poniendo al día con las reseñas que tengo atrasadas, por lo que acá vamos con una de las últimas que faltan…

Es una historia LGBT+ juvenil.


La autora:

Jash Spina nació en Buenos Aires, Argentina, en enero de 2001. Cultivó su amor por la literatura rodeada de tazas de té con mucha azúcar y de libros de autoras, como Victoria Schwab y Rainbow Rowell, que la impulsaron a dejarse llevar por el mundo de las letras.


Actualmente se dedica a crear y compartir sus propias historias, las cuales contienen personajes que meten mucho la pata, representación LGBT+ y grupos de amigos que se convierten en familias.


Cuando no está escribiendo, es normal encontrar a Jash cocinando hotcakes o hablando con sus lectoras por Twitter sobre sus temas favoritos.


Fuente : Nova Casa Editorial


La obra.

Sinopsis: 


Holly Brunet es un futbolista testarudo. Cuando una lesión lo deja fuera de su equipo soñado, hace algo que jamás habría pensado para seguir entrenando: se apunta al torneo intercolegial.


Claro que pronto se arrepiente.


El equipo es un desastre, tanto por sus componentes como por su juego, y el capitán es un fastidio; un chico que disfruta coqueteando con él y sacándolo de quicio.

Tomás se ha propuesto demostrarle a Holly que se equivoca sobre todo lo que cree saber acerca de sí mismo. Es su polo opuesto y, desde que se cruzan por primera vez, tiene claro que terminará odiándolo.


¿Existe acaso un peor panorama que ese para jugar al fútbol?


Opinión personal:

“En las excursiones, los chicos y chicas de diecisiete años somos unos infantes otra vez.”



Este libro me fue recomendado, además de que las reseñas en goodreads son de entre 3 y 5 estrellas (de ahí no baja). Y tiene algo que definitivamente amo de los libros: tiene 40 capítulos y un epílogo, dividido en 5 partes… 


La parte 1 abarca los capítulos 1-9

La segunda parte, cubre los capítulos 10-19

Los capítulos 20-32 son los que integran la parte 3

La cuarta parte está formada por los capítulos 33-40

Por último, la parte 5 sólo contiene el epílogo.

Cabe destacar que este libro tiene una playlist donde cada parte es dominada por una canción.

La primera parte es musicalizada por “Brutal”, de Olivia Rodrigo (que no está nada mal).

La parte 2 es destacada por  “Love, or the lack Thereof”, de Isaac Dunbar (que tiene un aire, mínimo, a las canciones de Los 2010, y también me resultó muy del estilo de Taylor Swift…) 

La música que acompaña a la tercera parte es “Waiting for you”, de The Aces. (Que creo que de las tres primeras, al menos, es la que mejor va con los protagonistas. Además de que tiene un aire también a Taylor Swift) 

“Lost”, de Blake Rose, precede a la cuarta parte. Esta canción va mucho con los primeros capítulos de esta parte (que me hicieron llorar mucho)

La última parte, por otro lado, tiene como canción a “Daylight”, de Taylor Swift (Confirmándole a esta lectora que la historia, y probablemente también la autora, son Swifties).

Para mí (como he dicho en una reseña hace ya tiempo) la música es un recurso muy bueno, que hay que saber emplear con cuidado, ya que una canción mal puesta en una escena, y se puede arruinar todo el libro. Esta vuelta que la autora le dio de poner una canción por bloque de capítulos, es una decisión acertada.


Vamos a ver qué tal me pareció. 


Lo primero que voy a destacar es que al inicio ambos protagonistas me parecieron odiosos, por el simple hecho de que yo no veo a los adolescentes como personas que maltratan a las personas que les gustan. Sí es cierto eso de que en muchos adolescentes se dan el típico “los que se pelean se aman”, pero simplemente me parece que en la novela juvenil romántica eso ya se está dando como un cliché que está perdiendo fuerza, y no me gusta leerlo.

Sin embargo voy a destacar que se nota mucho que Tomás ya gusta de Holly desde antes de conocerlo, lo admira como jugador, pero también le parece un chico bonito y eso se nota mucho en cómo lo provoca en los primeros capítulos, proyectando de alguna manera lo que él siente por Holly haciéndole creer que Holly es un creído para él, cuando en realidad simplemente es su admiración y su atracción hablando. ¡Si hasta incluso se pone contento cuando ve que Holly se anotó en las pruebas para participar del torneo intercolegial! 


Una cosa que además me llamó la atención, es que muchas de las reseñas hablan de que la historia se desarrolla en Argentina (Nombra la flor de metal, la facultad de derecho- que a propósito, es de la Universidad de Buenos Aires, y yo amo ese edificio, porque cuando era chica quería estudiar derecho y me parecía muy cool ir a estudiar ahí, porque veía al edificio de la facultad de derecho como si fuera el equivalente argentino a Oxford o a Harvard-, el Museo Nacional de Bellas Artes, y en un momento nombra a un centro cultural, que no sé si se refiere al CCK, o al MALBA…).

Diré que descubrir que tenían razón, me cabreó bastante. ¿Por qué? Porque los personajes hablan en español neutro, siendo que los argentinos no hablamos en español neutro, hablamos en argentino. El argentino es un idioma aparte y naciente del español, pero que mezcla también los idiomas… nativos, vamos a ponerle. Hasta hace no mucho, el argentino promedio hablaba con una tonada italiana, al menos en Buenos Aires. Decimos mucho boludo, che, culiao, gurí, chinita, chango… Y estos personajes, adolescentes, no dicen ni una sola mala palabra. Y nosotros los argentinos sobre todo en la adolescencia somos muy puteadores, aunque no siempre las puteadas sean en sentido peyorativo.

Entonces, vuelvo a lo anterior, no entiendo por qué tienen que hablar en neutro y sin modismos argentinos. Salvo si hablamos de la parte en la que la abuela de Tomás usa tuppers en vez de bols (que por cierto, amo a la abuela de Tomás).


La primera parte del libro (y aviso que se me va a caer una sota con esto) me recordó al estilo chic flick de los 2000, ese que tenía películas como Mean Girls, o She 's the Man. Y, el hecho de que la canción de esta parte sea la que es, sobre todo en el capítulo 9, me lo confirma. Eso, definitivamente, es un punto a favor.

“¿Qué se supone que hago ahora que sé que me gusta Tomás, que me atrae, que despierta cosas en mí que jamás había sentido antes? ¿Qué se hace con todo ese cúmulo de sensaciones novedosas que me forman un nudo apretado en el estómago? ¿Qué gano con admitirlo en voz alta además de unos cuantos gritos de mi mejor amigo?”. Leer esto, por otro lado, fue un gran Te entiendo, amigo.


El beso (en realidad es EL. BESO), merece una mención especial en esta reseña. Están durante cuatro capítulos con una tensión sexual qué desespera de lo bien desarrollada que está. PERO, para colmo (en mi caso) cuando por fin se besan, yo estaba escuchando I Will Always Love you, canción de Dolly Parton, que yo estaba escuchando no solamente en su versión sino también en la versión de Whitney Houston, la versión instrumental de la serie Queen Charlotte, y la versión de Glee (porque es una canción que amo, entonces tengo varias versiones en la misma Playlist de Spotify) ¡madre mía lo que fue esa ambientación, lo que fue esa escena! Literal, recuerdo esa escena ¡y se me ponen los pelos de punta!

A ver, voy a intentar dejar de fangirlear un poco, y tratar de organizar un poco mis ideas también. 

Literalmente grité cuando por fin chaparon estos dos pendejos porque, como ya dije antes, la tensión sexual que había en estos era palpable y fueron cuatro capítulos en los que la autora los manejó con maestría hasta el punto de que desesperaba ver que casi se daban besos pero no se los daban, entonces…

En varias reseñas yo había visto, o escuchado, o leído que la escena del beso es para destacar, pero no me imaginé que fuera tanto para destacar.

Sinceramente, a pesar de que los modismos de español neutro que usa en la mayoría de las veces me sacan de la lectura, son escenas como esta del beso las que hacen que valga totalmente la pena aguantarse esas frases en español neutro que un argentino no diría. Y eso que estaba pensando que soy demasiado estricta con el vocabulario, ¡y me sale con este escenón! (por si no se nota, de veras que todavía no puedo creer esa escena, lo tan bien llevada que está).

¡Ah, y eso sin contar que la escena me tenía tan enganchada que me olvidé seguir tomando mate, que es lo que hago cuando me pongo a leer! 

"No estoy seguro de ser gay, pero está claro que no soy hetero. Tampoco soy bisexual como Milo o Lelo, porque para eso tendrían que gustarme las chicas. Solo sé que me gusta Tomás y no sé si eso merece tanta relevancia. ¿Qué le puedo decir entonces?

Mira, soy Tomásexual."

(¡¡Ay, este chico me mata!! 😆😆)


Los padres: Entiendo que en ambos casos son padres problemáticos. Tomás ni siquiera vive con sus padres, con los cuales se lleva bastante mal hasta el punto de que solamente tiene una comida con ellos a la semana y ni siquiera la soporta; y Holly es hijo de padres separados, por lo que puedo llegar a entender, y cuyo padre está la mayor parte del tiempo ausente y es una figura oscura, hasta el punto de que su propio hijo tiene miedo de decirle cuando le va mal o de tener que ocultarle que ya no es parte de la reserva del Club y fingir que sí lo sigue siendo, mientras que la madre no es ni Fu ni fa con él (la mayor parte del tiempo), pero siempre está atenta a todo lo que hace mal la hermana de él y se la pasan discutiendo cada vez que están las dos en una misma habitación.

Salvo en la parte final, donde dice esto, consolando a su hijo: "Eres un muchacho maravilloso en todos los aspectos. Y estoy segura de que Tomás, ese chico que conociste y hace que te brille la mirada cuando hablas de él, piensa de ti lo mismo que nosotras." 🤧🤧

En cierto sentido esas relaciones de los protagonistas con sus padres agregan un poco de drama al libro, que sinceramente a mí me cabreó bastante en algunos capítulos.

Por otro lado los padres de Lelo no son ausentes pero nunca están en casa, son amorosos y ella tiene muy buenos conceptos de sus propios padres, pero al mismo tiempo siente que tiene que encajar. 

En el caso de Milo, son los padres que menos aparecen en la trama, pero sin embargo son los padres que mejor me cayeron, y no sé por qué. 

“Todos esos chicos y chicas que pasaron por mi vida, por mis labios, por canciones en discotecas y besos de despedida al final de las citas jamás me han generado esas mariposas de las que el mundo habla. Nunca he querido invitarles a parrilladas, formalizar una relación, anunciar en Instagram un romance inmortalizado en un puñado de fotos. Jamás he sentido el impulso de mirar a alguien con el amor que reflejan los ojos de Tomás cuando ve a Holly sonreír o los de papá cuando mamá pone música y baila en la sala. Hay chispazos, atracción, pero nunca un deseo de romance.” ¡Dios, no se dan una idea lo que me hizo llorar esta frase! ¡Lo identificada que me sentí leyendo esta parte! y eso que no fue exactamente así mi experiencia, ni mucho menos.


En otros temas… diré que la relación de Holly y Tomás (en específico, pero también las relaciones que tienen con sus amigos y Bela y Ruby) es súper sana. Sí, hay UN capítulo en el que se distancian por el PTO CLICHÉ de no hablar en el momento justo, pero pronto aprenden de ese error, porque SUS AMIGOS les hacen entrar en razón y hablar.


El grupo de amigos es: Holly, cuyo mejor amigo es Milo; Tomás, cuya mejor amiga es Lelo; y Kevin.

Son de esos amigos que sabés que van a seguir siendo tus amigos hasta el día en que el creador te llame a volar.


Holly: fanático del fútbol, hijo de una ex estrella de ese deporte. Lo siente como parte de su ser.

No entiende más idioma que el fútbol. 

Vive por y para su madre, su hermana Ruby, y el hijo de ésta, Benji.

Tomás: es el polo opuesto. Odia a sus padres, y se desvive por su abuela Bela (quién le devuelve el cariño con la misma pasión).

Ama todo lo relacionado con el mar, y los océanos. 

Es el capitán del equipo de fútbol del colegio Santa Lucía (nombre que me recordaba mucho a Young Royals 😆).

Es bromista, carismático y le cae bien a todo el mundo (menos a Holly, al inicio).


Milo: es el más melodramático del grupo. Ama el teatro, hasta el punto de obsesionarse con los ensayos del grupo de teatro de la escuela

Es un amigo de fierro.

En palabras de Holly, sus amigos no lo merecen.


Lelo: la única chica del grupo, pero no por eso la más débil.

Es el personaje con más carácter de todos, y lo que le pasa después de uno de los partidos (mientras Holly y Tomás están separados), es un tema serio (que me toca de cerca, por lo que fue difícil de leer), y que tengo que mencionar que está muy bien llevado. 

Kevin: pareciera ser un mal quinto, porque la mayor parte de las veces no aparece en las juntadas de sus amigos, y sin embargo es amigo de todos los otros cuatro. 

Es parte del equipo que capitanea Tomás, y del cual también forman parte Holly y Lelo. 

Cuando se destapó que era gay sufrió mucho bullying, por lo que ahora es un poco reservado y protector con Holly cuando lo ve besar a Tomás.

Creo yo que es otro de esos amigos que son invaluables.


Cabe destacar que cada uno de ellos pertenece a una letra del colectivo LGBTIQA+, lo que hace que este libro tenga una representación bastante amplia.


"He hablado con Milo respecto al tema de salir del clóset y él, como yo, cree que es un tanto innecesario a menos que yo no lo considere así. Dijo que puedo salir, como también puedo tomarlo con la misma calma que conlleva estar con una chica, hacer lo esperable, y contarlo como si fuera lo más normal del mundo. Que es lo que es, al fin y al cabo. Lo único que encuentro relevante de toda esta situación es que por fin he dado con alguien que me gusta."

Siento que saco demasiadas frases de este libro, pero es que de veras que me siento muy identificada con las cosas que dicen.

Esta en específico, me recuerda a la frase del discurso de Alex en "Rojo, blanco y sangre Azul" (la película), ya que va en la misma línea: todos tenemos derecho a decidir, cuándo, cómo, y con quienes salir del clóset, e incluso tenemos derecho a no hacerlo, si no se nos da la gana. O incluso no llamarlo clóset (Segundo Aróstegui, de la telenovela argentina "viudas e hijos del rock and roll", lo llamaba salir de mí mismo, o algo por el estilo -para más info, vean el casamiento de Segundo y Tony-...)

Hay una cosa que definitivamente me fascinó de este libro, y es la manera en la que describe la autora en determinados momentos. Cómo describe los sentimientos, las acciones, o el entorno donde están los personajes. Especialmente amé el capítulo 31, porque ahí no solamente describe el entorno, sino que también describe la situación de Holly, los sentimientos que tiene hacia Tomás, y cómo admira cada reacción de Tomás al ver cada parte de la exhibición del acuario (que le puso un nombre muy parecido al acuario más famoso que tenemos acá, que es Mundo Marino), que es atrapante. creo que ese fue el mejor capítulo de todo el libro para mí, a pesar de que tiene escenones el libro.


La nota final es 9/10 (4,5/5 ✨), por eso del español neutro y por el principio que no me gustó. Porque he de admitir que me daba curiosidad ver cómo lograba desarrollar una historia BL en un ámbito de un deporte que, en su versión masculina, es homofóbico.

Lo digo como fanática que soy del fútbol (que es mí tercer deporte favorito, detrás de la natación y el básquet): el fútbol masculino es homofóbico.

Pero lo supo llevar bien, y por momentos pude olvidar que el deporte que practican los protagonistas y sus amigos es un deporte en el que en la realidad serían discriminados.

Eso es todo, quedan 2 reseñas más y ya estoy al día.

Hasta la próxima semana.

BYE!!


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